Bubble tea o, en español, té con perlas o té con burbujas, es la bebida del momento. Una bebida muy popularizada en Asia, y que en los últimos años se ha ido extendiendo, abriéndose locales de té por todo el mundo. El bubble también puede aparecer con el nombre de “boba”, un poco más corto y causal.
Orígenes
El bubble tea nace en la década de 1980 en Taiwán, una isla al sureste de China. Su creación se atribuye a Lin Hsiu Hui, la gerente de una casa de té llamada Chun Shui Tang, en Taichung. A esta trabajadora se le ocurrió mezclar perlas de tapioca con té con leche, originando esta bebida que arrasa en las calles de todo el mundo.
Paulatinamente, esta bebida se fue transformando. Llegó a Canadá, al barrio chino de Nueva York, y se le fueron añadiendo otros ingredientes para generar combinaciones nuevas. Incluso, aunque sigan llevando el nombre de bubble tea, algunos incluso no llevan ni té ni perlas de tapioca.
¿Qué son las perlas o las burbujas del bubble tea?

No hay que dejarse engañar por la palabra “burbujas”, ya que no tiene nada que ver con el gas. De hecho, las perlas son en realidad pequeñas bolas de tapioca que se encuentran en el fondo de la bebida. La obtención de estas perlas, que es una mezcla de harina de tapioca; agua y azúcar, es algo complicada. Aunque en algunos supermercados asiáticos se pueden encontrar preparados para poder hacer tu propio bubble tea en casa.
Nuevas versiones
Con el tiempo, el bubble tea ha ido incorporando nuevos sabores, más allá del clásico de té negro, leche y tapioca. Aunque un bubble tea siempre está formado por:
- Una base de té: puede ser de cualquier tipo, desde el clásico de té negro hasta el té verde o el té jazmín. Mi preferido es el matcha.
- La leche: que puede ser de vaca, de soja, avena… Apta para intolerantes a la lactosa. La leche de coco también es usual en los bubble tea con sabor a fruta. Se les suele añadir algún edulcorante como miel o jarabe de maíz para endulzarlo.
- Perlas de tapioca: estos son los toppings que se le añaden al té para hacer de ello una experiencia mucho más divertida. Pueden ser bolas explosivas, que, como su propio nombre indican, estallan en la boca y su sabor hace que se extienda por toda la boca.
Sin embargo, todo puede ser reemplazado por otro elemento, pero manteniendo la esencia del bubble tea. Por ejemplo, la leche puede cambiarse por un zumo de frutas; y las perlas de tapioca, por bolas de gelatina rellenas de zumos de frutas o “jellies”, que son trozos algo duros que gelatina con diferentes sabores.
Propiedades del bubble tea
El bubble tea destaca por tener los beneficios clásicos del té, como propiedades sus antioxidantes, una mejor función cerebral o la pérdida de grasa. Sin embargo, los boba también destacan por contener con un alto contenido de azúcar en el té. Ya que las perlas de tapioca usualmente están recubiertas con azúcar.
La cantidad de azúcar que se encuentra en esta bebida es comparable a la de un refresco, con una cantidad aproximada de 40 gramos de azúcar por cada 500 ml. Por ello, aunque sabemos que es adictivo, hay que tener cuidado y no pasarse. Otra opción también es pedirlo menos azucarado y edulcorado, aunque el resultado final sea un poco más amargo.
¡A disfrutar!
El bubble tea puede ser un placer culpable, pero ello no quita que sea una bebida ocasional perfecta para disfrutar de un paseo o una tarde con amigos. Su precio ronda desde los 4,5€ hasta los 7€. Dependiendo del tamaño que se escoja y de los topping. De todas formas, no hay que dejarse engañar por el aspecto de bebida, ya que sacian bastante. Solo queda coger un poco de técnica y clavar la pajita en el plástico para poder disfrutar de él. Cuidado que no se os resbale, ¡no vaya a ser que se caiga al suelo!