El gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva presentó al Congreso su proyecto de reforma tributaria para que diez millones de brasileños dejen de pagar el impuesto a la renta de las personas físicas.
Durante una ceremonia en la noche del martes en Brasilia, el veterano líder de izquierdas entregó simbólicamente el proyecto de ley al presidente de la Cámara de Diputados, Hugo Motta, que prometió trabajar para mejorar la ley enviada por el Poder Ejecutivo.
Lula recogió el guante: "Siempre digo que una vez que un proyecto de ley entra a la Cámara, la Cámara pasa a hacerse dueño de él. Y que si trabaja para mejorarlo, perfecto, pero no para empeorarlo".
Aquellos brasileños que ganen hasta 5.000 reales por mes (unos 815 euros) quedarán exentos del pago del impuesto a la renta. Esa franja de ingresos involucra esencialmente a la clase media, a la que durante la campaña electoral de 2022, Lula prometió que le bajaría los impuestos.
La reducción de impuestos implica una merma de ingresos al fisco de 25.800 millones de reales (unos 4.200 millones de euros). Para compensar ese agujero fiscal, el ministro de Hacienda de Lula, Fernando Haddad, propuso crear un impuesto mínimo a las rentas altas que se aplicaría a aquellos que ganan más de 50.000 reales al mes (8.150 euros), con un tipo máximo del diez por ciento para aquellos que ganen 16.300 euros al mes.
Este último impuesto está generando resistencias en la Cámara, con muchos diputados planteando que la compensación de la exención fiscal a las clases media debe venir por el lado del ahorro, y no de un nuevo impuesto.
Motta, que forma parte de un pequeño partido de derechas, calificó de "simpático" el proyecto, pero añadió que hay que encontrar la forma de que no genere turbulencias en los mercados, tal como sucedió con su anuncio a fines de 2024.
Según "Folha de Sao Paulo", aliados de Lula en la Cámara de Diputados señalan que "muchos diputados y senadores se resisten a la medida propuesta por el Ejecutivo, porque podrían verse afectados por este impuesto mínimo".
Haddad propone una negociación abierta en el Congreso, aunque con la meta de que el proyecto de ley se apruebe este año, ya que el gobierno aspira a que la baja de impuestos haga sentir sus efectos en 2026, años de elecciones presidenciales a las que el veterano Lula no descarta presentarse